¿Qué no es un comunicador?

no comunicar

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Definir el trabajo de la persona que se dedica a la comunicación no es fácil. En el primer post de este blog defino al comunicador como un contador de historias. Hoy sigo pensando que es una buena definición, si bien detrás de esas historias tiene que haber una buena estrategia que nos ayude a cumplir nuestros objetivos.

Pensando sobre este asunto de explicar nuestro trabajo se me ocurrió plantearlo desde la perspectiva de lo que no hacemos y no somos.

Dejo algunas ideas de lo que para mí no es una persona que se dedica a la comunicación:

  1. No es exclusivamente un transmisor de información. Tiene que crear estrategias para la globalidad de las comunicaciones de la compañía alineándose con sus objetivos.
  1. No actúa de forma individual. Su figura debe ser la de un socio estratégico de todos los departamentos de la organización. También debe estar en contacto con todas las personas de la empresa, desde sus directivos hasta el empleado que acaba de incorporarse.
  1. No es un corta y pega. Tiene el criterio para que un comunicado tenga coherencia y esté correctamente explicado. El resto de la organización tiene que respetar sus conocimientos y experiencia.
  1. No es el último en enterarse de lo que ocurre en la compañía. Tiene que tener una actitud activa adelantándose a las necesidades del cliente interno.
  1. No es un gasto. A través de su trabajo se consigue mejorar el clima laboral e incrementar la rentabilidad. Así, se puede decir que estas personas son una inversión para la empresa.

¿Qué os parecen estas consideraciones? ¿Cómo os definís en vuestra labor de comunicadores?

Cuida la redacción

Comunicar parece, a priori, algo sencillo. El proceso comunicativo necesita, básicamente, de cuatro elementos fundamentales: emisor, mensaje, receptor y contexto para funcionar. Sin embargo, solo con que falle uno de ellos podemos dar al traste con cualquier comunicación, desde un correo electrónico hasta la salida de un nuevo producto al mercado.

En esta ocasión me quiero centrar en el mensaje. Quienes nos dedicamos a la comunicación debemos tener el máximo cuidado con las palabras que escogemos para evitar confusiones, malos entendidos e, incluso, que se rompa el compromiso de los empleados con la compañía. Con algunas prácticas como releer lo escrito antes de darle al botón de enviar nos estaremos ahorrando más de un susto.

Esta es la teoría y en principio no es difícil de llevarla a la práctica. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con casos de una mala redacción que pueden causar alguna incidencia. Os invito a leer este post con ejemplos de algunos correos electrónicos poco apropiados. ¿Qué cara se les quedaría a las personas que los recibieron?

Fuente: Los 10 e-mails más absurdos de una empresa a sus empleados. iProfesional [en línea]. 24 de septiembre de 2014. [fecha de consulta: 27 mayo 2014]. Disponible en: <http://www.iprofesional.com/notas/196835-Los-diez-e-mails-mas-absurdos-de-una-empresa-a-sus-empleados?page_y=211&gt;.

¿Quién tiene que revisar una comunicación?

conflicto, comunicación interna, cliente

conflicto, comunicación interna, cliente

Lanzo un tema de participación con la pregunta que titula este post: ¿quién tiene que revisar una comunicación?

Planteo este tema porque en algunas ocasiones las personas que trabajan en comunicación interna se encuentran con una situación peculiar. Al estar al servicio de otros departamentos de la empresa tienen que llegar a un acuerdo con el cliente interno para contar lo que éste quiere. Sin embargo, este cliente interno, desde su visión de “soy el cliente y por tanto tengo la razón” te lleva, en algunas ocasiones, a la situación de convertir un comunicado en lo que él quiere sin tener en cuenta la perspectiva profesional del área de comunicación interna.

Por lo tanto, ¿dónde está el límite? ¿Hasta qué punto la corrección de un texto tiene que ajustarse a lo que el cliente quiere? ¿Dónde debe el comunicador plantarse e imponer su criterio? Yo creo que ambas partes deben ser flexibles basándose en una relación de confianza mutua. El cliente interno que solicita una comunicación, o al que le pides una información para lanzar un comunicado, es normalmente el conocedor del tema a tratar. Por tanto, es la persona idónea de cara a explicar un proyecto, ofrecer datos, etc. La persona de comunicación, por su parte, debe preguntar tantas veces como necesite para que el tema le quede claro y sepa cómo transmitirlo a la plantilla.

A partir de aquí no me parece mal que antes de publicar se enseñe el comunicado al cliente puesto que siempre nos puede hacer alguna aportación. Sin embargo, en ocasiones ese cliente empieza a querer imponer su propio estilo. Es aquí cuando surge el conflicto entre su opinión y la del profesional de la comunicación.

Me gustaría conocer vuestras opiniones y cómo creéis que hay que actuar ante estas situaciones.

Comunicación convertida en resultados

resultados, datos

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Quienes nos dedicamos a la comunicación y, en especial, a la comunicación interna, nos encontramos normalmente con la dificultad de transformar en datos la efectividad de nuestro trabajo. El problema no es medir cuántas personas han leído un correo electrónico o cuánto tiempo navegan los empleados en la intranet o la cantidad de reproducciones de un vídeo. La gran dificultad es saber cómo ese trabajo que realizamos desde las áreas de comunicación interna para incrementar el compromiso de los trabajadores con la compañía se convierte en algo tangible como, por ejemplo, aumento de la productividad.

Este planteamiento no es baladí cuando cada año tenemos que presentar ante el equipo de dirección los resultados de la actividad desarrollada por comunicación interna. Mientras otras áreas, por su propia idiosincrasia, tienen más fácil disponer de datos que demuestren la calidad de su actividad; las áreas de comunicación interna se aferran a valores más intangibles como los que pueden resultar de una encuesta de clima interno.

La falta de una traducción de conceptos como la satisfacción de los empleados en datos como beneficios es especialmente complicada cuando nos enfrentamos a equipos directivos enfocados únicamente a los números para demostrar que la empresa funciona correctamente. Por eso, las áreas de comunicación interna deben trabajar con el equipo directivo para convencerles de que su trabajo también contribuye a crear una gran compañía aunque su actividad no se traduzca en información tangible.

Ahora la pregunta es: ¿cómo demostramos a la dirección el valor de nuestro trabajo?  La clave, bajo mi punto de vista, está en analizar los comportamientos de la plantilla ante el lanzamiento de las comunicaciones. Cuando nos encontremos con una respuesta positiva sabremos que las personas se han sentido identificadas con esa campaña; mientras que si no hay una reacción nos estaremos enfrentando a algún problema. Pero estos resultados no dependen al cien por cien de comunicación, sino que detrás de las reacciones de los empleados también están las políticas estratégicas planteadas por los negocios o por recursos humanos. Así, comunicación interna actúa de manera transversal. Si bien es esencial que trabaje por hacer que las comunicaciones lleguen correctamente y generar acción; también lo es que para ello necesita que detrás de cada campaña o iniciativa haya una realidad de llevarla a cabo, ya sea desde una acción solidaria hasta un cambio de cultura.

En definitiva, comunicación interna actúa como un socio estratégico del resto de las áreas y sus resultados son fruto de cómo transmite pero, sobre todo, depende de que detrás de lo que cuenta exista una realidad que sea bien percibida por los empleados.

Momento de transitar en la comunicación.

preparados, listos, ya

Está a punto de comenzar un trimestre clave en cualquier empresa. Es el momento de cerrar el año lo que supone, por un lado, valorar los resultados de la organización y, por otro, plantearse los objetivos que queremos conseguir en el próximo año. La comunicación interna no es ajena a este cambio de ciclo y tiene que formar parte de él.

 
A la hora de hacer balance del año es importante fijarnos tanto en aquellas cosas que sí hemos conseguido, puesto que son la señal de que estamos en el buen camino, como esas otras que no hemos logrado. En este último caso hay que analizar las causas con la finalidad de corregir para mejorar nuestro trabajo.

 
Respecto a nuestros planteamientos para el nuevo año hay muchos factores a tener en cuenta. Tomando como base la misión y visión que definen la comunicación interna dentro de la compañía hay que fijarse unos objetivos a conseguir. Al mismo tiempo, es necesario adaptarse a las tendencias que en esta materia se están desarrollando y que no podemos dejar de lado.

 
Bajo mi punto de vista hay tres puntos clave que, a día de hoy, son necesarios en cualquier estrategia de comunicación interna:

  • Focalizarnos en el empleado, que debe seguir adquiriendo protagonismo y sentirse como una pieza fundamental en el funcionamiento de la empresa. En esta línea también es importante buscar a actores clave que nos ayuden a difundir y hacer calar nuestros proyectos.
  • Incorporar las herramientas participativas a la comunicación. La forma de relacionarnos ha cambiado y esta nueva forma de conversas debe incorporarse a las organizaciones.
  • Convencer a aquellos responsables que aún no confían en la comunicación sobre su importancia tanto para el conjunto de la empresa como para las áreas y/o departamentos que dirigen.

En vuestra opinión, ¿qué aspectos son importantes a la hora de elaborar el plan de comunicación para el próximo año?

Vuelta al blog

blog, aportaciones, ideas, conversación

blog, aportaciones, ideas, conversación

 

En unas semanas este blog cumple su primer año de vida. Aprovechando este momento quiero hacer, en esta primera entrada post vacaciones, una reflexión sobre lo que Pasión por Comunicar ha supuesto para mí a lo largo de estos meses.

Hablar de un tema tan concreto como la comunicación interna me ha permitido, por un lado, debatir y contar con diversos puntos de vista sobre esta materia. Mi conclusión es que aún quedan muchas empresas por sumar la comunicación hacia sus empleados como una estrategia más de la organización. Sin embargo, creo que gracias a estos espacios se consigue, al menos, que algunos directivos se planteen la posibilidad de realizar comunicación interna en las empresas para las que trabajan.

Al mismo tiempo, quienes sí confían en la comunicación como una parte importante del desarrollo de sus organizaciones me han aportado nuevas ideas y enfoques que ayudan a enriquecer el debate. En cualquier caso agradezco todas las opiniones que a través de los comentarios del blog, de Twitter y de LinkedIn me habéis hecho llegar. Igualmente quiero dar las gracias a todas las personas que seguís el blog y espero continuar creando contenidos de vuestro interés.

Para esta vuelta al blog espero hacer algunos cambios dirigidos a fomentar el debate y crear conversación en torno a la comunicación interna. Espero que os animéis a participar y seguir formando parte de la pasión que, estoy segura, a todos nos une por la comunicación.